Camilo Catrillanca, una nueva víctima del capitalismo extractivista

El asesinato de Camilo Catrillanca a manos de agentes del Estado el día 14 de noviembre, encontró a miles de comunidades, colectivos e individualidades preparadas para salir a la calle a protestar contra la contaminación, contra las zonas de sacrificio, contra la depredación ambiental, contra la precarización de la vida… en definitiva, el llamado de Quintero-Puchuncaví y otros territorios en resistencia era a manifestarse contra la muerte.

“Que todos los territorios se levanten y ejerzan soberanía” era y es la consigna que dejó Alejandro Castro, luchador muerto en extrañas circunstancias, para confrontar el jueves 15/11 a este “modelo de desarrollo” que destruye todo en su afán de generar ganancias. Sin embargo, el Estado puso una vez más la muerte por delante, agregándole más rabia a las protestas y manifestaciones de desobediencia, en Wallmapu y en distintas ciudades de esta larga y angosta zona de sacrificio.

 

La guerra, política de Estado

La militarización más reciente de Wallmapu tiene su origen en el gobierno de Ricardo Lagos, cuando en el contexto de la reforma del sistema judicial se comienza a asignar a Carabineros como guardias privados de latifundistas y empresas forestales. Esas medidas no hicieron más que aumentar la violencia y allanaron el camino a hechos de terrorismo de Estado, como los asesinatos de Alex Lemun en 2002, de Matías Katrileo en 2008, de Jaime Mendoza Collío y de varixs otrxs.

Los allanamientos a las comunidades en resistencia y los episodios de abuso policial en todo este período son brutales y más recurrentes aun de lo que, en estos días, se ha vuelto visible. La infancia mapuche está expuesta a la violencia policial de una manera inaceptable, sus juegos y su desarrollo están condicionados por la presencia de armas, humillaciones, amedrentamientos y desprecios, como lo ha documentado la Red por una Infancia libre y sin represión.

El Comando Jungla es un paso más en la política de militarización que inició Lagos y continuaron Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Tener a la vista este hecho previene del oportunismo político de los partidos y organizaciones que en su momento han apoyado el envío de policías a Wallmapu y que hablan de paz mientras envían fusiles, blindados y helicópteros a las comunidades. Considerando que las similitudes entre estos gobernantes se extienden a la economía, es importante además tener en cuenta que la guerra es un negocio para muchos interesados.

Funa a Bachelet en Ginebra

 

Fake news y ataque comunicacional

Todos los ataques a comunidades donde ha fallecido un weichafe han sido arteros, desproporcionados, en todos se habló de enfrentamientos, defensa propia, de terroristas, en todos se demostró la falsedad de las versiones policiales. En todos los casos, los gobiernos y sus funcionarios de turno avalaron la información de la policía y criminalizaron a las víctimas.

El tratamiento mediático del asesinato de Camilo por parte del gobierno hizo de gala de la dosificación, la distorsión y la repetición de ideas en torno a su participación en un delito previo, en contra de personas que en el universo espectacular representan vulnerabidad e inocencia: niñxs y mujeres. Argumentos que rayan en el ridículo (huida en tractor); elementos de misterio (los autos robados, las profesoras); toques de retro-futurismo (cámaras de helicópteros que obtienen imágenes en baja resolución); dichos y desdichos (enfrentamiento – fuego cruzado; con – sin antecedentes penales; no hay videos – sí hay videos – no hay videos); todo esto circulando en internet e incluso en una portada de diario de la waria más grande de Wallmapu, a una velocidad muy rápida y sin verificar.

La confusión, uno de los objetivos de la guerra psicológica, fue viralizada rápidamente por los siempre serviles medios de comunicación comerciales, que tuvieron que ir adaptando sus discursos en la medida en que el montaje se desmoronó y la protesta social aumentó, y por el velo colonial que cubre a gran parte del pueblo que habita el territorio denominado Chile: el racismo.

Respuesta en pu rüpü, calles y espectro radioeléctrico

Desde el momento en que se confirmó el asesinato de Camilo Katrillanca, las manifestaciones de repudio fueron encendiéndose en distintos puntos de Wallmapu y en varias ciudades. Las comunidades que pudieron zafar del acentuado asedio de las fuerzas militarizadas cortaron caminos, atacaron comisarías y puntos icónicos de la colonización. Los presos políticos de la cárcel de Temuco encontraron la manera de manifestarse y unirse al ambiente generalizado de descontento y desobediencia que cundió desde la noche del miércoles 14.

Por su parte la convocatoria a marcha nacional impulsada por el Cabildo Abierto Quintero-Puchuncaví el día jueves 15 reunió a miles de personas en varias ciudades, particularmente en aquellas donde los conflictos socio-ambientales están abiertos. Decenas de medios libres y comunitarios del territorio chileno y Wallmapu (Ngulumapu y Puelmapu) se unieron para una transmisión colaborativa que hizo eco de las movilizaciones y muestras de descontento, desatadas con mayor fuerza por el asesinato de Camilo Katrillanca.

En Santiago waria, donde la marcha no había sido autorizada, se generó una intensa represión de fuerzas especiales ante la alta asistencia de personas, organizaciones sociales, etc., en Plaza Baquedano, que accionó de manera rápida, desplegando gases lacrimógenos, carros lanza aguas, agresiones físicas y detenciones. Sin embargo, dicha acción de control, no logró desmovilizar, ya que se mantuvo la persistencia a través de cortes de calle, agitación y confrontación con las FFEE. Si bien, intentaron acallar el malestar, con detenciones y mecanismos represivos, no pudieron silenciar, ni volver al “orden las calles” principales del centro de la Füta Waria.

Avance de la infraestructura capitalista sobre Wallmapu y las comunidades

Camilo Katrillanca fue asesinado por vivir en un territorio protegido de la explotación capitalista, donde el monocultivo forestal no puede avanzar y donde la agricultura es respetuosa de los ciclos de la tierra; en la comunidad de Temucuicui había un solo tractor, el que manejaba Camilo prestando servicio a todas la familias de la comunidad. Como él, Macarena Valdés y Alejandro Castro aparecieron muertos por formar parte de una comunidad que se resiste a una central hidroeléctrica en su territorio y por enfrentar a las empresas y al gobierno que mantienen el mar, el aire y el agua contaminados en la bahía de Quintero, respectivamente.

Camilo Katrillanca en el pürün; Alejandro Castro en labores de pesca.

Lxs defensores del itrofill mongen, lxs defensores del agua y la tierra, lxs defensores de la vida están amenazadxs en Wallmapu, en América Latina y el mundo. Cada persona que se interponga en el avance de una hidro, termo o cualquier otra manera de producir energía eléctrica, que impida la entrada de la agroindustria contaminante o de las plantaciones forestales, que se oponga al IIRSA-COSIPLAN, entre iniciativas extractivistas corre peligro de ser hostigada, violentada o asesinada por agentes del Estado o por sicarios.

Macarena Valdés con sus hijos, Tranguil, Panguipulli.

 

La lucha por la vida tiene ese riesgo constante, pero hoy, en tiempos en que el planeta palpita errático y desesperado, es más necesaria que nunca. Comunidades e individualidades mantendremos vivxs a lxs luchadores que han caído en ese afán.

 

Multiculturalismo, identidad y modelo de desarrollo único

El asesinato de Camilo Katrillanca ha generado un ambiente de protesta, de desobediencia, y ha renovado el compromiso del pueblo mapuche con el objetivo de la autodeterminación. Hoy el pueblo mapuche habla por su propia boca y una de esas voces, la de lxs intelectuales de la Comunidad de Historia Mapuche, ha podido romper el cerco comunicacional para plantear su visión acerca de los orígenes y las alternativas del conflicto del Estado chileno en contra de su pueblo.

El garrote de Chadwick y la zanahoria de Moreno, son para ellos dos patas de una misma mesa, la del multiculturalismo. A través de esta mirada, el Estado y la sociedad chilena reconoce la existencia de los pueblos originarios, la tolera, la colorea, la folcloriza e incluso mistifica, volviéndolos parte de un “relato nacional”, sin embargo bloquea la consecución de derechos fundamentales de esos pueblos y la consideración de sujetos políticos válidos para parlamentar. Así, sólo se continúa con la postura que $hile ha tenido por más de 130 años en relación a negar la palabra al pueblo mapuche, el que sí tiene una larga historia de diplomacia.

Junto a las inquietudes sobre el sabotaje y la construcción de alternativas al “modelo de desarrollo” del capitalismo extractivista, estos últimos días intensos nos dejan preguntas que interpelan a la “chilenidad”, sea cual sea el significado que queramos darle a ese concepto. Porque más allá de la TV y las redes sociales virtuales, de la camiseta de Beausejour Coliqueo, de la multiplicación de la Wenufoye, en el día a día se advierte la negación patente de la piel morena, chola, negra. ¿Quién se autodefine hoy como mestizo? Nadie, porque asumirse mestizo es aceptar una mancha en ese relato blanqueado que sigue grabado aún en quienes intentan reescribirlo. Asumir la hermosa morenidad, como nos dice Elicura Chihuailaf, es una tarea profunda.

A Camilo Katrillanca – Kelv Liwen

Hijo, te parí valiente, te vestí con la herencia de una nación guerrera, tejí tus ropajes cada noche, tu soñabas desde mi voz, mi vlkantv, yo cantando a la libertad. Hijo forjé tu lengua honesta, con trozos de tierra, de agua de mar, xayenko, mawvnko, karrvltu lawen.
Hijo, tu voz se escucha en el azul, hay eco a tu giyatu, tu voz grita las injusticias! Tu voz hijo, tu voz no se apagan con los balazos, se perpetua sobre tu cuerpo masacrado, hijo te arrebataron los días, hijo No! No se mueren los que han nacido en la resistencia, no mueren los que han abrazado a su tierra madre con su propia vida, no se mata a quien le pone el pecho a las balas cobardemente por la espalda, hijo te estoy llorando, un suspiro que desgarra la existencia, es cierto te estoy llorando, y como te lloro voy pariendo más resistencia, te parí y llamé Lemun, y otra vez te llamé Mendoza, de nuevo fuiste Katrileo, miré tus ojos Nahuel, te parí Marileo, te llamé weichafe te forjé al flagor de nuestro resistencia, te parí y te vuelvo abrazar en tu vuelo Kamilo Katrillanka, no se mata por la espalda a quien le ha puesto el pecho a las balas del capitalismo, se perpetua su nombre weichafe para escribir con la sangre derramada la inevitable historia de un pueblo que se revela y se libera…

¡Camilo Katrillanca vive!

¡Fuera Comando Jungla de Wallmapu!

¡De zonas de sacrificio a territorios en resistencia!

 

 

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